Cuando una vértebra ha perdido su posición o su movilidad aparece una disfunción o bloqueo articular que interfiere en el correcto funcionamiento del sistema nervioso provocando que la información que se trasmite a través del nervio en forma de impulsos nervioso se vea interrumpida. Es lo que conocemos como subluxación, la cual, suele ser causada por una combinación de estrés físico (malas posturas, caídas, accidentes), estrés mental (tensiones emocionales, pensamientos negativos) y estrés bioquímico (mala alimentación, falta de hidratación, ácido láctico). En momentos en los que estamos estresados nuestro organismo incrementa la producción de cortisol y adrenalina, sustancias químicas que, en contacto con las células de nuestro sistema inmunológico, las inactivan. Esto explica porque las personas con estrés crónico o depresión tienen una tendencia mayor a estar enfermos en comparación a las personas con menos estrés.
El tratamiento quiropráctico, mediante ajustes específicos en la columna vertebral, corrige esta subluxación, permitiendo que los nervios puedan funcionar a su máxima capacidad y, a su vez, consiguiendo una mejora en el funcionamiento del sistema inmunitario.
Una vez que el sistema inmune está activado, el sistema nervioso responde activando varios sistemas de recuperación y protección en áreas específicas tales como temblores, sueño y también fiebre (entre otros) para permitir una más rápida destrucción de los virus y bacterias. Esto significa que, cada vez que tomamos un medicamento para el dolor o para la fiebre, se obtienen, muchas veces, tiempos de recuperación más largos porque estamos bloqueando esos procesos de defensa naturales del organismo.